Reflexión pastoral

Buena y mala memoria

Buena y mala memoria

“El evangelio nos recuerda que Dios nos tiene en su memoria. Nos ama y por eso responde con una oferta de salvación cuando el pecado nos desorienta”.

Mi palabra no es la ley

Mi palabra no es la ley

No es saludable engañarnos que somos los reyes y dueños del espectáculo. Nuestra palabra no es la ley o mas bien, que determina los designios de nuestra vida. Nos corresponde fijar nuestra mirada y mente en la ley de Dios para todos. Por eso, el consejo a la nueva generación que entró a la tierra de la promesa era: “Solo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te ordenó. No te apartes de ella para nada; solo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito” (Josué 1:7-8, NVI).

Conforme pero no conformista

Conforme pero no conformista

“En la medida en que demos fruto de lo que Dios ha hecho con nosotros, nuestra transformación es conforme a Él. En la medida que “nuestro crecimiento” nos enaltezca a nosotros y escondamos a Dios como plato de segunda mesa, nuestra transformación es disfraz de piedad que refleja inmadurez”. 

Sin máscaras

Sin máscaras

“La experiencia de la adoración no impresiona a Dios por lo que hacemos. Le adoramos por quien Él es. Reconocemos su grandeza y su poder a pesar de nuestra debilidad. Nos ubicamos en la realidad de ser genuinos en nuestra respuesta a Dios por quien es”.

Entre vítores, abucheos y dignidad

Entre vítores, abucheos y dignidad

“ Para el autor de Eclesiastés, la vida es vapor. No hay necesidad de despreciar al otro por ser distinto. Lo dice de esta manera: “Además, observé toda la opresión que sucede bajo el sol. Vi las lágrimas de los oprimidos, y no había nadie para consolarlos. Los opresores tienen mucho poder y sus víctimas son indefensas… Luego observé que a la mayoría de la gente le interesa alcanzar el éxito porque envidia a sus vecinos; pero eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el viento” (Eclesiastés 4:1,4, NTV)”.

Anunciemos la esperanza

Anunciemos la esperanza

Puerto Rico vive de manera crucificada con múltiples actas de decreto que destacan las razones por la cuales  hay que morir y terminar en la cruz. Lo gran noticia del evangelio es que el Cristo resucitado también habla y no queda silenciado ante nuestro dolor y necesidad. Cristo también viene a nuestro encuentro y nos dice que tengas confianza y que la paz sea con nuestra tierra. No obstante, esa expresión de paz y fortaleza está enmarcada en un comando de compartir la noticia de la resurrección y lo que eso implica para nosotros como país. Jesús insta a sus seguidores que su resurrección requiere que compartamos la noticia con otros porque ha recibido todo poder y autoridad. 

Un romance con el cambio

Un romance con el cambio

Debo siempre distinguir lo esencial de lo metodológico. Nada de lo sagrado en la Palabra de Dios debe cambiar. Tengo que seguir promoviendo los valores y enseñanzas de las Sagradas Escrituras, pero tengo que saber diferenciar qué es parte de las tradiciones de la Iglesia y cuánto puedo innovar en la manera de comunicar esas verdades.

El envío sin viralizar

El envío sin viralizar

Jesús nos envía a compartir nuestra vida desde nuestras heridas y no desde nuestras garantías de comodidad. El fruto de la paz ocurre en el sembradío de la esperanza en medio del conflicto humano. El llamado a compartir debe ser uno acompañado de sentir con el corazón de Dios.

En el prólogo del 2019

En el prólogo del 2019

El llamado de hoy para un nuevo año es ser como los sabios de Oriente, que transitan los caminos de la vida con el fin de encontrarse con el Rey que ha nacido para ser distinto. El llamado no es a despreciar lo viejo. Es mas bien a arrancar las costumbres que envejecen la vida y buscar la ternura de dar como los niños que anuncian una vida nueva. Que este nuevo año podamos ser una iglesia abnegada que da sin mirar a quién. Solo así nuestro libro apuntará a la autoría de la vida en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Un año que viene y otro que se va

Un año que viene y otro que se va

Si afirmamos que el evangelio es calidad de vida que se extiende hacia aquel que ha sido señalado como una no persona en relación a donde nació, cuanto tiene, que estudió, cuál es su vivienda, entre otras cosas; no podemos hacer de un nuevo año algo tan trivial como que apunte a resoluciones que meramente me beneficien y dejen a un lado a los demás. El evangelio nos obliga a mirar para el lado y ponernos a un lado para darle a los demás respeto y valor. Sólo en la medida que decidamos responder en lo que es ser iglesia nos llevará a una quehacer sintonizado con la agenda de Dios.