SEMANA #3: CRECIMIENTO

Día 13: Como Cedro del Líbano
23 de septiembre de 2019

El álamo, Populus Tremuloides, puede ser la planta más grande del mundo dependiendo de cómo se mida. Los árboles de álamo en apariencia crecen como árboles individuales, pero realmente surgen de un único árbol que comparten raíces bajo tierra. En otras palabras, el álamo es un solo árbol con varios troncos conectados por una densa e inimaginable red de raíces. En las Montañas Wasatch en Utah la planta del álamo produjo 17,000 troncos que cubren 110 acres. El organismo completo se estima que pesa más de trece millones de libras.

Si se mide por altura en vez de por peso o por área, la planta más grande del mundo es la secuoya roja, Sequoia Sempervirens. Dicha planta ha llegado a una altura de 379 pies. Ese es el tamaño de un rascacielos de 38 pisos.

La planta floral más pequeña del mundo es la Wolffia Globose, también llamada lenteja de agua, la cual crece en aguas estancadas, dando la apariencia de espuma verde flotante. La Wolffia no alcanza los 2 microgramos de peso y tiene menos de 1 milímetro de longitud. Es tan pequeña que cinco mil plantas individuales juntas se pueden colocar dentro de un dedal. Las plantas a menudo flotan juntas en parejas o forman esteras flotantes con plantas. De estas flores proviene su fruto, el más pequeño del mundo, se le llama utrículo, y tiene un gran valor nutricional.El cedro del Líbano era el árbol más alto y fuerte que conocían las personas de la Biblia. Puede llegar a una altura de 100 pies.

Todas estas plantas, grandes o pequeñas, tienen algo en común; crecen. Lo mismo debe suceder con el pueblo de Dios. La Biblia dice en Salmos 92:12 (NTV) “Pero los justos florecerán como palmeras y se harán fuertes como los cedros del Líbano”. El salmista probablemente menciona a la palmera ya que es una de las plantas más comunes de los países presentados en la Biblia.

La intención de Dios es que crezcas. Así como Dios creó el álamo, el cual es un único árbol que comparte raíces bajo tierra cubriendo muchos acres de tierra con sus troncos, Su intención es que “echen raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes” (Efesios 3:17 NTV). Así como Dios creó el Sequoia Sempervirens para que siguiera creciendo hasta llegar a la altura de un rascacielos, Él quiere que tú “…florezcas como palmeras… y se harán fuertes como los cedros del Líbano” (Salmos 92:12 NTV). Y tal como Dios creó la planta floral más pequeña que da fruto, así Él te diseñó para que “cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos” (Juan 15:8 NTV).

Tal vez no eres como un álamo o un secuoya rojo, hablando espiritualmente. A lo mejor te sientes más como una Wolffia Globose en el gran esquema de la vida. Y eso está bien porque este reto de no se trata de imitar a nadie, sino se trata de que te conviertas en el mejor “tú” que puedas ser. Y el “convertirte en” es otra palabra para decir que estás creciendo. Se trata de dar pasos hacia la dirección correcta, de una etapa a la próxima. Es “…crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18 NTV) y de “…edificarse unos a otros en su más santísima fe, orar en el poder del Espíritu Santo” (Judas 1:20 NTV), hasta que “…una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada” (Santiago 1:4 NTV).