SEMANA #1: COMUNIDAD

DÍA 1: LA UNIDAD EN LA COMUNIDAD AUTÉNTICA
9 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Todos tienen un día malo de vez en cuando. Incluso algunas semanas y meses son mejores que otros. Pero David parecía estar teniendo una mala vida, sorpresivamente ya que todo había comenzado tan bien.

Aunque era el más pequeño de la familia, el profeta Samuel lo había elegido y ungido para ser el sucesor de Saúl, el primer rey de Israel. No mucho tiempo luego de esto, se enfrentó al gigante filisteo Goliat en el Valle de Elah y ganó una gran victoria para el rey Saúl y el pueblo de Dios. Tiempo después, se convirtió en un músico de la corte de Saúl por petición especial del rey.

De ahí en adelante todo empezó a ir cuesta abajo. Como David estaba siendo exaltado como un héroe, Sául comenzó a sentir celos intensos. En más de una ocasión, el rey se airó tanto que lo atacó. Saúl usó a su propia hija para tenderle una trampa con la intención de terminar con la vida de David. Las cosas se pusieron peor aún.

David tenía al menos algo que le iba bien. Él y Jonatán, uno de los hijos de Saúl, habían desarrollado una relación de amistad bien cercana. Jonatán accedió a convertirse en el agente secreto de David. Una vez que confirmó que su padre intentaba matar a David, usó una señal premeditada para advertirle a David que huyera por su vida (ver 1 Samuel 20). Los mejores amigos tuvieron una despedida emocional y David se fue, dejó su casa, y se convirtió en fugitivo.

El joven héroe no tenía ninguna protección ni provisiones. Buscaba refugio en donde quiera que encontrara, aún entre los filisteos. En un momento dado se refugió en la cueva de Adulam, no muy lejos de donde había vencido a Goliat.

“Entonces David salió de Gat y escapó a la cueva de Adulam. Al poco tiempo sus hermanos y demás parientes se unieron a él allí. Luego, comenzaron a llegar otros —hombres que tenían problemas o que estaban endeudados o que simplemente estaban descontentos—, y David llegó a ser capitán de unos cuatrocientos hombres” (1 Samuel 22:1-2, NTV).

No estamos seguros, pero pudo haber sido que en medio de esas circunstancias u otras como esta, que David halla escrito:

“¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía! Pues la armonía es tan preciosa como el aceite de la unción que se derramó sobre la cabeza de Aarón, que corrió por su barba hasta llegar al borde de su túnica. La armonía es tan refrescante como el rocío del monte Hermón que cae sobre las montañas de Sión. Y allí el Señor ha pronunciado su bendición, incluso la vida eterna” (Salmos 133:1-3 NTV).

El verdadero compañerismo es preciado y satisfactorio como la sobreabundancia del aceite ungido que corre desde la cabeza hasta del sumo sacerdote (los otros sacerdotes eran solo rociados, pero el sumo sacerdote era empapado). Vivir en comunidad es refrescante como el rocío de los montes que luego proveen agua para los ríos y manantiales.

¿Será este salmo una representación de la vida? Probablemente no estés enfrentando lo mismo que David. Quizás nadie esté atentando contra tu vida. Pero, aún así necesitas una comunidad auténtica. Necesitas relaciones saludables. Necesitas vivir en unidad con la familia de la fe.

Vivir en comunidad auténtica te puede ayudar a atravesar los momentos más duros de tu vida. Puede iluminar tu oscuridad y aliviar tus cargas. Puede transformarte y fortalecerte.

 En donde quiera que David haya estado cuando escribió el Salmo 133, aprendió claramente el valor sin medida de la unidad en comunidad. Había descubierto la importancia de estar rodeado y apoyado por gente que amaba a Dios y lo amaban a él.  

“¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía!” (Salmo 133:1 NTV).