SEMANA #5: ALCANCE

DÍA 30: VEN Y VE

12 de octubre de 2019

El evangelio de Jesucristo es un evangelio de “Ven y ve”.

Cuando Jesús comenzó el proceso de ensamblar sus seguidores mas cercanos, invitó a un hombre llamado Felipe del pueblo de Betsaida. Felipe luego fue donde su amigo Natanael y le dijo “—¡Hemos encontrado a aquel de quien Moisés y los profetas escribieron! Se llama Jesús, el hijo de José, de Nazaret.” La frente de Natanael debió fruncirse mientras se preguntaba  que podría salir Bueno de Nazaret.

 —Ven y compruébalo tú mismo —le respondió Felipe. (Lee Juan 1:45-46).

La fe Cristiana es una fe que invita. Juan el Bautista  apuntó a Jesús como el Ungido. Andrés, uno de los discípulos de Jesús, siguió a Jesús. Y luego Andrés, invitó a su hermano Pedro.

Jesús invitó a Felipe a seguirlo. Felipe, de igual manera, invitó a Natanael con las palabras: Ven y ve. Estas invitaciones apuntan a algunas claves de alcance personal.

  •  Gánate el derecho a compartir – Jesús pudo haber sacado agua de una roca, pero en cambio, él abrió una conversación con la mujer samaritana al pedirle algo para tomar. Él tenía personas que le clamaban por sanidad, pero tomó la iniciativa con un hombre en estanque de Betesda. Muchas personas ven a las personas de las iglesias como quienes tienen respuestas a todas las preguntas. Pero Jesús conoció personas donde estaban y comenzó conversaciones con ellos. No hacemos eso muy a seguido. Relaciones reales con las personas, nos abrirán muchas puertas.

  • Nunca digas que no por alguien – Este principio es fundamental para compartir el evangelio en el Nuevo Testamento. Jesús no se rindió con las personas que todos se rendían, causando que el evangelio se esparciera rápidamente mientras la semilla se regaba por todas partes. Los recaudadores de impuestos, samaritanos, leprosos, gentiles y otras personas que le dirían que no a Dios, le dijeron que sí a Jesús. Así que, no subestimes el trabajo del Espíritu Santo para los corazones en necesidad. Nunca sabes cuando una crisis llegará o una herida personal abrirá una puerta. Nunca sabemos cuando un corazón está sensible. Por eso, no digas que no por alguien.

  • Extiende una invitación – Jesús le dijo a Andrés: “Ven y ve”. Felipe le dijo a Natanael: “Ven y ve”. Invita a un vecino a una actividad especial en la iglesia. Invita a un compañero de trabajo que se una a un grupo pequeño. Invita a un amigo o algún familiar a que asista a la iglesia y luego salen a almorzar. Compra un boleto adicional para algún concierto. Ofrécete para llevar a alguien a un evento especial. Invita a alguien y diles: “Ven y ve”.

  • Comprométete a un proceso y no a un evento de una sola ocasión – A través de Juan el Bautista, Jesús tuvo una historia con Andrés anteriormente que le dijera: “Ven y ve”. Felipe, probablemente conocía a Natanael por años, antes de decirle: “Ven y ve”. Si la persona que tienes a tu lado rechaza una invitación, no digas: “La sacaré de mi listado”. Sigue invitando. Es un proceso.

En un mes puedes invitarla a comer a la casa. El próximo mes, la puedes invitar a un concierto. Mas adelante, le puedes invitar a una actividad con las personas que conoció en ese concierto. Luego puedes invitarla a una serie de mensajes en la iglesia que estén relacionados a algo que esté atravesando. La invitas a la iglesia, y luego comparten un café. Es un proceso.

  •  Mantén tu corazón correctamente – Mantén un corazón como el de Jesús con las personas que están alejadas de Dios. Ora por ellos. Se amable y medita en ellos. Desarrolla relaciones de largo plazo con ellos. Haz todo lo que puedas para estar preparado para el momento que se abran las puertas, y surja una pequeña luz, le puedas compartir el evangelio de una manera clara y convincente.