Semana 4: Mayordomía

DÍA 24:   Harina y Aceite, Panes y Peces

5 de octubre de 2019

Una pobre viuda viajó a las afueras de la ciudad en busca de algunos palitos de madera para preparar un fuego con el cual pudiera cocinar una comida para ella y su hijo.  Sería su última comida.  No había más nada en la casa y tampoco había forma de conseguirla en una tierra devastada por la sequía.  Se hubiera echado a llorar si le hubiera quedado algo de lágrimas en sus ojos.  Mientras trabajaba, un viajero le llamó y le pidió un poco de agua y un pedazo de pan.  Ella le respondió que solo le quedaba pan y aceite para preparar la última comida para ella y su hijo. El hombre le dijo que fuera a su casa a preparar dicha comida, pero que primero le preparara un poco de pan a él.  Le prometió en el nombre del Señor, que si seguía sus instrucciones, su envase de harina y su jarro de aceite no se agotarían.  La viuda hizo tal como el hombre le dijo y descubrió que este hombre era un profeta y su provision nunca se agotó.  -- Basado en 1 Reyes 17:7-16.

Una viuda destituida se allegó al profeta Eliseo.  Le dijo que sus acreedores vendrían pronto y ella solo tenía un poco de aceite en su casa.  De seguro se estarían llevando a sus hijos como esclavos al no poder pagarles.  El profeta le ordenó que juntara tantas vasijas vacías como pudiera y que las llenara con el poco aceite que le quedaba.  ¡El aceite llenó todas las vasijas que encontró y aun las que le prestaron sus vecinos! Siguió fluyendo y fluyendo hasta que tuvo suficiente para pagar toda su deuda. – Basado en 2 Reyes 4:1-7

Cierta vez, un hombre llegado de Baal Salisá con veinte panes de cebada ordenó a su criado que fuesen repartidos a un grupo de cien hombres que estaban cerca.  El criado protestó diciendo que veinte panes no serían suficiente para saciar aun a pocos.  Sin embargo, obedeció la orden e hizo lo ordenado.  Al final, luego de repartir a los cien y habiéndose saciado sobró pan. – Basado en 2 Reyes 4:42-44

Se estaba haciendo tarde. Jesús, el maestro de Galilea había estado enseñando todo el día y la multitud seguía creciendo. Los discípulos comenzaron a preocuparse por la multitud hambrienta. Observaron a su alrededor buscando algo de comer que ofrecer y solo encontraron a un niño con su sencillo almuerzo – 5 panes y 2 peces.  El niño ofreció su almuerzo a Jesús, quien lo bendijo y entregó a los discípulos para que fuera distribuido entre los miles.  La comida siguió fluyendo y fluyendo. ¡Todos comieron!! Y aun sobró más de la mitad de la provisión inicial. – Basado en Marcos 16:30-34

Cada uno de estos incidentes registrados en la Biblia, nos muestran la abundante y bondadosa provisión de un Dios amoroso.  En cada caso, la gente de la historia estaba muy conciente de su necesidad, pero por error, habían asumido que su provisión venía de recursos naturales.  Podían ver que sus recursos eran irremediablemente limitados.  También habían asumido – naturalmente – que una vez repartieran lo poco que tenían, se agotaría todo en un momento.

Todas sus suposiciones fueron probadas equivocadas. Distinto a los profetas Elías y Eliseo, y distinto a Jesús, sus ojos estaban enfocados en la escasez de sus recursos terrenales en lugar de estar en la generosa provisión de su Padre celestial.

Jesús dijo: “Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?  Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta.” Mateo 6:24-26

 El Dios que milagrosamente repone los suministros de una viuda puede proveer para todas sus necesidades.  El Dios que libró a otra viuda de su deuda puede liberarle a usted tambien.  Más aún, Él puede tomar cualquier cosa que ponga en sus manos – sean cien panes o cinco – y multiplicarlo, satisfaciendo no solo sus necesidades sino también las de aquellos que le rodean.