Semana #4: Mayordomía

DÍA 21:  Todos diezmamos

2 de octubre de 2019 

¿Le sorprendería saber que usted diezma?  Tal vez ni siquiera sepa lo que significa esa palabra. Es muy sencillo.  El diezmo es solo una vieja palabra para un diez por ciento. Se usaba en la Biblia para referirse específicamente a la práctica de dar a Dios el diez porciento de su ingreso – ya fuera de sus cosechas, su ganado, su negocio o del sueldo de su trabajo.

Bueno…, usted dirá, “yo no hago eso”.  Pero lo sepa o no, usted es un fiel diezmador.  De hecho, todos sus conocidos, cada ser viviente, femenino o masculino, joven o anciano, rico o pobre, asistente a la iglesia o no – es un fiel diezmador.  ¿Por qué? Porque TODOS damos el 10% de nuestro ingreso, propinas, negocio, dividendos, etc. a algún lugar o persona.

Algunos diezman a las compañías de crédito, otros al banco por los botes o autos que tienen, otros diezman a las tiendas de bebidas alcohólicas, otros a Starbucks. Algunos diezman a las tiendas de calzado o librerías. Pero el primer 10% de nuestro ingreso va a algún lugar. Simplemente no se los damos a Dios.

Tal como en los tiempos antiguos, así mismo es hoy. Como lo fue con Israel, así es con la iglesia a la cual asistes hoy.  Y de verdad, lastima a Dios.  El profeta Malaquías escribió:

¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando!

Y todavía preguntan: “¿En qué te robamos?”

En los diezmos y en las ofrendas.

Ustedes —la nación entera— están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando.

Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. 

Exterminaré a la langosta, para que no arruine sus cultivos y las vidas en los campos no pierdan su fruto —dice el Señor Todopoderoso— Malaquías 3:8-11

Este pasaje bíblico revela varias verdades impactantes:

  • Dar el diezmo a algo o a alguien que no sea Dios es robarle a Dios. Desde el principio de la revelación de Dios a la humanidad, Dios le hizo claro que los primeros frutos, el primogénito, el primer diez por ciento del ingreso de Su pueblo le sería entregado a Él.  De todas formas, TODO le pertenece a Él.  Él simplemente pide que su pueblo le dé el diezmo para mostrar su conciencia de esa verdad.

  • Dios invita a su pueblo a probar su generosidad por medio del diezmo.  Esta es la única ocasión en que Dios permite una excepción al mandato de Deuteronomio 6:16 que dice “No pongas a prueba al Señor tu Dios”.  Esta es la única área en que Dios permite que lo pongamos a prueba – lo cual nos debe indicar cuán importante es esta promesa para Él.

  • Dios nos indica que robarle es una invitación a una maldición, pero diezmar nos trae innumerables bendiciones.  Dios no necesita nuestro dinero.  Darle a Él el diezmo es cuestión de obediencia. Pone a Dios - y al dinero – en su justo lugar. Cuando le devolvemos a Dios lo que Él nos pide, es una forma de diezmar, le trae bendición al pueblo de Dios.