Semana #3: Crecimiento

Día 18: Buscando a un Bernabé

28 de septiembre de 2019

Pablo no siempre fue un apóstol.  La Biblia relata cómo, luego de que Pablo se convirtiera en seguidor de Jesús, un hombre llamado Bernabé, el cual su nombre significa “hijo de la consolación”, tomó a Pablo bajo su cuidado.  Bernabé le presentó a Pablo a los líderes de la iglesia en Jerusalén.  Le pavimentó el camino al ex-perseguidor de los cristianos para ser aceptado por los apóstoles.  Un tiempo después, cuando los apóstoles enviaron a Bernabé a liderar a la floreciente iglesia de Antioquía, Bernabé reclutó a Pablo para que le ayudara a enseñar a la creciente multitud de los seguidores de Cristo en Antioquía (Lee Hechos 11: 25-26).

Conocemos a Pablo como el infatigable apóstol de los gentiles, el gran plantador de iglesias del primer siglo y el autor de varios libros del Nuevo Testamento.  Pero todo esto se dio luego de que Pablo fuera mentoreado por Bernabé.

Lo que Bernabé hizo por Pablo, luego Pablo lo hizo por los demás. Fue más notable en el caso de su joven protegido Timoteo. Pablo y Timoteo probablemente se conocieron durante el primer viaje misionero de Pablo, el cual realizó con Bernabé.  Aparentemente, Timoteo se convirtió en un seguidor de Jesús como resultado del ministerio de Pablo y éste lo describe como “hijo amado y fiel en el Señor” (1 Corintios 4:17) y como “verdadero hijo en la fe” (1 Timoteo 1:2). Luego, cuando Pablo regresó a Listra, donde vivía Timoteo, Pablo reclutó a Timoteo de la misma forma que Bernabé lo había reclutado a él (Hechos 16: 1-5). Años más tarde, cuando Pablo le escribió a Timoteo desde una prisión romana, probablemente dentro de un tiempo de martirio, continuaba ofreciendo guía a su protegido en la retante tarea de liderar a la iglesia de Éfeso.

Bernabé y Pablo no fueron los únicos.  El apóstol Juan mentoreó a un joven llamado Ignacio, quien se convirtió en Obispo de Antioquía.  Juan también mentoreó a un joven llamado Policarpo, quien se convirtió en Obispo de Esmirna.  Policarpo luego enseñó a Ireneo, quien se convirtió en Obispo de Lyon.  El apóstol Pedro le enseñó a Clemente, quien se convirtió en Obispo de Roma.  No es casualidad que estos individuos se encuentran entre los más venerados o conocidos en la historia de la iglesia. Tener al mentor adecuado puede resultar en un gran crecimiento y desarrollo en la vida de una persona. 

Un mentor puede enseñarte cosas que no se aprenden de otra manera y llevarte a lugares que no irías en otras instancias.  Un mentor es usualmente mayor y más experimentado, al menos en las áreas que quieres ser mentoreado.  Un mentor efectivo es alguien con quien disfrutarías pasar el tiempo y al mismo tiempo, alguien que no tiene miedo de ofrecer críticas constructivas o de exigir el rendir cuentas.

Nuestra iglesia o el pastor pueden ayudarte a encontrar un mentor apropiado.  Si prefieres buscar a un mentor por tu cuenta, intenta esto:

  1.  Sé humilde.  Asegúrate de acercarte a una relación de mentoría con una actitud humilde y moldeable

  2. Identifica las cosas que quieres aprender de un mentor.  ¿Cuáles son las destrezas que desearías desarrollar o adquirir?  ¿Qué logros desearías perseguir?

  3. Elige a alguien que respetas y admiras.  Esta debe ser una persona que ha madurado a un lugar en el que te gustaría estar, alguien que esté dispuesto a animarte, guiarte y entrenarte para llegar a ese lugar.

  4. Pregunta.  Contacta a tu posible mentor y pregúntale si puede reunirse contigo regularmente.  Prepárate para dialogar cómo funcionará la relación y con qué frecuencia te gustaría comunicarte (semanalmente, mensualmente).  Si tu mentor se siente titubeante o inseguro, sugiere un tiempo de prueba.  Podrías acordar que cualquiera de los dos puede terminar la relación en cualquier momento sin resentimientos. 

  5. Sigue tratando.  No te decepciones si no tienes éxito rápidamente.  Encontrar a la persona correcta usualmente es un proceso de prueba y error.  No te rindas.  Como el caso de Bernabé, Pablo y Timoteo ilustra, que una buena relación de mentoría puede tener un gran impacto en ti y en el reino de Dios.